La denuncia contra Gyoming

El todo vale en el que desde hace cuatro décadas se ha sumergido España, tiene sus consecuencias. No se puede consentir que todo, sobre todo lo malo, lo aberrante, lo anormal, lo que no se permite ni en el país más inmundo del planeta, sea en España el pan nuestro de cada día. Hay que impedir que el lumpen de nuestra sociedad nos siga desgobernando y entontenciendo, ni no queremos desaparecer del mapa de la civilización.

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Hace unos días ese esperpento, ese bodrio, ese cómico sin gracia, ese payasete que nunca llegará a payaso porque para eso hace falta tener categoría, dignidad y arte, ese tal José Miguel Monzón Navarro, que esconde sus vergüenzas tras el apelativo yanqui de Wyoming –ni lo de “gran” sirve–, se explayó en su programita de La Sexta en una parodia grotesca, degenerada, putrefacta, ramplona, penosa, cobarde y de mal gusto, como todo lo que hace, contra Francico Franco; sí, claro, en esa cadena de televisión mal oliente, mediocre y estúpida donde las haya, propia de individuos como él, herramienta puntera del aparato de agit-prop del marxismo que no cesa, que como bicho malo nunca muere, de esa ideología aberrante, mil veces fracasada,siempre en un mar de sangre y de miseria.

Pues bien, les ofrecemos la impecable demanda intrepuesta por el Presidente Ejecutivo de la Fundación Nacional Francio Franco, D. José Antonio Chicharro, en defensa de lo que en una nación que se preciara, en una democracia verdadera, en un país donde sus ciudadanos no hubieran llegado al fondo del pozo y se dedicaran a escarbar, no haría falta porque nadie, ni los propios discípulos y seguidores de personaje tan penoso, le hubieran permitido tamaño exabrupto.

Descargar la denuncia de la FNFF

 

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